“La Corporación Anne Frank, no es una organización de adorno o beligerante” Claudia Quintero

Actualizado: nov 13


El pasado 9 de octubre de 2020 en el marco de la sesión extraordinaria de la mesa temática poblacional de mujer en la ciudad de Popayán, el Secretario de Salud del municipio Oscar Ospina, llamó con un notable enojo la denuncia de la defensora de derechos humanos Claudia Quintero, cómo una denuncia de “ adornos y beligerante”, al reclamarle el acceso a la salud de Maryelli Zúñiga, quien sobrevivió a una tentativa de feminicidio y actualmente no tiene acceso a la salud en un acto de abandono estatal.

Con acompañamiento psicosocial, ayudas humanitarias y asistenciales, la corporación entrega apoyo a mujeres víctimas de violencia de género. Estas ayudas son propicias para suplir las necesidades que afrontan en circunstancias difíciles, por su inmensa vulnerabilidad económica. La entidad, aunque en menor proporción, ofrece apoyo a las mujeres, aunque sea parcialmente, labor deben cumplir los gobiernos municipales por mandato legal.


La ley 1257 de 2008 “Por una vida libre de violencias” establece que ”tiene por objeto la adopción de normas que permitan garantizar para todas las mujeres una vida libre de violencia, tanto en el ámbito público como en el privado, el ejercicio de los derechos reconocidos en el ordenamiento jurídico interno e internacional, el acceso a los procedimientos administrativos y judiciales para su protección y atención y la adopción de las políticas públicas necesarias para su realización”.


Las siguientes, son las definiciones de daño:

· Daño psicológico

· Daño o sufrimiento físico

· Daño patrimonial


Hechos y no palabras


La temática expuesta, está orientada a cuidar y salvar vidas, asunto de competencia del gobierno pero que no cumple con esa función. Porque las víctimas no tienen reconocimiento, son vistas como culpables del daño que los agresores les producen y el estado termina haciendo por cuenta de la revictimización un daño aún peor.


Entre otros casos, mencionamos el de Narly Gómez Jiménez, desaparecida el 27 de enero de 2019. Su expareja la llevó a una vereda a las afueras de la ciudad de Popayán. Las entidades gubernamentales y específicamente por las que les corresponde atender a víctimas como en este asunto, no tuvieron la respuesta requerida. Debieron transcurrir varios meses para que, el victimario fuera encontrado muerto en una zona donde permanecía escondido. Murió llevándose consigo la verdad sobre el paradero de la mujer, que en lista el triste conteo de mujeres víctimas de violencia machista en el Cauca.


Es notoria la negligencia estatal en instituciones como las Secretarías de la Mujer y Salud Municipales de Popayán, como también departamentales del Cauca. No hubo acompañamiento a la familia de la víctima, caso que nos consterna, así como a toda la comunidad en general.


La Corporación Anne Frank, atiende actualmente el caso de la periodista Maryelli Zúñiga, sobreviviente de un ataque femicida acaecido el 20 de agosto de 2020, la joven mujer, recibió veinte puñaladas en diferentes partes de su cuerpo de su ex compañero sentimental y padre de su hija, quién alude a un “ataque de celos” para minimizar sus intensiones de asesinarla, ante la negativa de la víctima de tener una relación con él.


Tristemente este caso no tuvo relevancia, porque el actor criminal es un reconocido periodista y por el mismo motivo, ningún medio de comunicación tuvo la valentía de divulgarlo. No hay duda tampoco, que entidades actuaron presuntamente con indiferencia, en un silencio cómplice, tampoco se pronunciaron sobre el lamentable hecho de violencia contra la mujer. Es necesario mencionar, que la víctima ni su hija, tienen acceso formal a asistencia médica, psicosocial y tampoco su hija, porque había que solicitarle permiso al hoy privado de la libertad, el periodista Richard Calpa, para hacer uso de su afiliación al sistema de salud, un proceso revictimizante y abusivo del estado frente a una sobreviviente. La víctima recibe asistencia psicológica y médica de sus hoy compañeras de la Corporación Anne Frank, dónde ahora milita, formándose cómo líder social, cómo parte de su construcción de resiliencia. El caso ha sido denunciado en diferentes mesas temáticas poblacionales de mujeres.


De forma contundente las mujeres que hacemos parte de ésta organización rechazamos la violencia con la cual el representante de la secretaría de salud municipal se dirigió a la líder social Claudia Quintero. La defensa de los derechos humanos de las mujeres no son adornos, son acciones contundentes de amor y sororidad que realizamos, ante la violencia de la misoginia.


La Corporación Anne Frank no adorna, documenta casos y lleva adelante procesos destacados que sin duda causan molestia a quienes quieren tapar sus propias incapacidades.

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