• CUIDAR VIDAS

Diario de una víctima silenciosa


Compartimos este relato, hecho por una sobreviviente de aquella violencia que buscamos desterrar de nuestras vidas.





Octubre 17 de 1989:

Mi nombre es Briyith, y me violaron ayer; es necesario volver a escribir y recordar mi nombre, porque hoy, tan solo soy un fantasma, un espectro que no encuentra ya su lugar y mucho menos su identidad.


Aquel hombre me robó mi niñez, la esencia de un alma ya perdida sin ninguna intención de florecer. Golpes, gritos y alaridos solo hay en mi mente y yo deseo desaparecer. No entiendo qué pecado he cometido, o a quién maté, solo sé que algo en mi interior se ha destruido y no lo podré ya rehacer. Un infierno hay en mi alma y no lo quiero ya tener, he tomado la decisión de suicidarme, ya no tengo ningún futuro, total el destino conmigo fue muy cruel.


Estas son mis últimas palabras, solo quiero dejar claro que quise ser en la vida una gran mujer, una luchadora, aguerrida pero mi baja autoestima me logró vencer…


17 de enero de 1990:

Han pasado tres meses de una historia condenada a tener un desenlace cruel, pero la soga que en el cuello puso por dos minutos se alcanzó a romper, impidió que mi alma fuera al inframundo y tan solo estrujó mi piel.


En el hospital me han dicho que estoy embarazada, ya no pienso como antes, ahora seremos tres. Dos hijos que vienen al mundo y que su madre no les negará el ser, dos vidas inocentes, que con el favor del creador van a crecer, pues ha llegado el momento de reivindicar mi fe, de recobrar mi fuerza perdida y así luchar por mis bebés. Es así como hoy decreto en mi vida que nunca nadie me volverá a ultrajar, soy una valiente que sana sus heridas con el vigor y el talante de reafirmarme día a día como mujer, como una planta capaz de romper asfaltos y abrirse caminos para florecer.

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