Pornhub: El negocio de la explotación sexual



La Corporación Anne Frank, en conjunto con 33 Organizaciones de derechos humanos, insiste contundentemente ante la Comisión permanente de acceso a la información, privacidad y ética (ETHI) de la Cámara de los comunes del Parlamento de Canadá, en que se tomen todas las medidas necesarias para impedir que la empresa MindGeek, propietaria del portal de contenido pornográfico Pornhub, continúe monetizando y lucrándose de la explotación sexual, trata de personas, pornografía infantil, violaciones grupales e incluso de feminicidios.

Son estas y otras graves vulneraciones a los derechos humanos, las que se esconden detrás de la supuestamente inofensiva consigna “contenido para adultos”, pues la gran mayoría del material audiovisual que reposa en plataformas como Pornhub es agresivo y violento contra mujeres y niños.

En numerosos casos se ha logrado evidenciar la indiferencia con la que trata Pornhub las denuncias de mujeres que, dentro de su contenido, han encontrado videos en los que aparecen y se han hecho públicos sin su consentimiento. Como el caso de Serena K. Fleites, quien envió un video erótico a su pareja y posteriormente lo encontró publicado en la página de Pornhub. No obstante, a pesar todas las denuncias, el video aún continúa disponible en la página, haciendo evidente la indolencia con la que el portal en cuestión trata este tipo de casos.

Inclusive mujeres que en alguna ocasión expresaron su consentimiento para hacer y publicar material pornográfico en Pornhub y que ahora desean que sea eliminado, han encontrado todas las barreras posibles para eliminar dicho contenido. Tal como el mencionado caso de Mia Khalifa, quien deseando rehacer su vida después de múltiples amenazas, violencia, malos tratos y nulas garantías de la “industria porno” ha requerido a Pornhub la eliminación de los videos sin que a la fecha le haya sido posible.

Casos como estos, y muchos más, dejan en evidencia que al conservar en su página este contenido la empresa Pornhub de MindGeek se beneficia gracias al sufrimiento de las víctimas. Pues mientras esta plataforma sigue ganando dinero con cada clic que reproduzca un video y con cada suscripción a contenido “premium”, las mujeres se ven gravemente afectadas física y mentalmente, presentando estrés post traumático, ansiedad, depresión y hasta intentos de suicidio, dado que ello no solo las afecta en su individualidad, sino también a su círculo familiar.

La publicación de contenido altamente violento contra la mujer, no solo tiene un impacto directo sobre la víctima, sino en la sociedad en general. Pues todo esto conlleva a que quienes consumen pornografía sean más propensos a ser insensibles y a normalizar estas conductas violentas, a construir un imaginario de cosificación e hipersexualización de la mujer. Viéndose entonces replicadas en el mundo fuera de la pantalla estas reprochables prácticas.

Prueba de ello es que la Fiscalía Española a partir de la investigación del caso de “la Manada”, en el que 5 hombres violan a una mujer durante las fiestas de Pamplona en 2016, ha logrado establecer la conexión entre las violaciones grupales, promocionadas por estos portales virtuales como “gang-bangs”, y los móviles principales del caso. Incluso, Tras la difusión del caso, "La Manada" fue la palabra más buscada en los sitios web de pornografía. Hecho aberrante que da cuenta de la relaciones de los portales web como Pornhub y la normalización de los escenarios de violencia sexual contra mujeres y niños.


Además de la indudable relación que tiene la pornografía con el delito de trata de personas. Esto bajo el entendido que la pornografía no es más que la explotación sexual de las mujeres y niños por medios digitales.

En consecuencia, lo que solicita la Corporación Anne Frank, junto con otras 33 Organizaciones de derechos humanos, al Parlamento de Canadá, es que se dé de baja todo este contenido que las mujeres ya han denunciado y en el que aparezcan menores de edad. Que se sancione ejemplarmente a MindGeek, propietaria de Pornhub y otras múltiples páginas de pornografía, ya que con su aquiescencia han mantenido disponible el material aun conociendo las denuncias. Que páginas como estas cuenten con herramientas efectivas para denunciar los hechos y verificar eficazmente que no se trata de menores de edad ni de hechos delictivos.


Todo esto en adición a que de todas las formas y medios posibles se desincentive el consumo de pornografía, que tan solo provoca que los propietarios de plataformas como Pornhub, obtengan beneficio de crímenes sexuales.


Paulina Tamayo

Santiago de Cali 26 de junio del 2021


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